Del linaje de la Sal y la Roca

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Del linaje de la Sal y la Roca

Mensaje por Jarl Chedrak el Vie Abr 04, 2014 6:32 am


Mientras el Norte tiene su honor y el Sur su cortesía, en las Islas de Hierro tenemos la fuerza. Nos llamamos los Hijos de Hierro, y somos los guerreros más temidos de los Siete Reinos, o solíamos serlo. A diferencia de la gente del continente, los Primeros Hombres de las Islas del Hierro nunca se inclinaron ante los antiguos Dioses. Aquí honramos al Dios Ahogado, que creó a los hijos del Hierro para violar, saquear y grabar sus nombres en sal, acero y piedra, para que su enemigo el Dios de la Tormenta no pudiera borrarlos. Partíamos de nuestros muelles para saquear las costas y conquistábamos pueblos enteros para que cosecharan y excavaran por nosotros. O nos quedábamos con sus mujeres si eran lo suficientemente bellas. Ésas eran las antiguas costumbres, y mientras las seguimos, nuestro reino se extendió allí donde llegaran las olas.

Durante gran parte de nuestra historia, cada isla tenía dos monarcas: un Rey de la roca (que gobernaba la tierra) y un Rey de la sal (que mandaba en el mar). Un Rey supremo era elegido por un concilio donde participaban estos reyes, y se le otorgaba poder sobre todas las islas. Esto cambió hace ya cincuenta siglos, cuando el rey Urron mató a los reyes congregados y estableció un trono hereditario. Su dinastía duró mil años, hasta que una violenta incursión ándala mató a sus descendientes y los invasores se casaron y mezclaron con los señores de las islas.

Los Siete son los dioses de la debilidad y la derrota, débiles cadenas que los Primeros Hombres se colocaron cuando los Ándalos les derrotaron. Excepto en las Islas del Hierro. Desde la Edad del Amanecer, los Hijos del Hierro siguen al Dios Ahogado. Cuando los Ándalos llegaron a las Islas del Hierro, encontraron a un Dios que era el Padre, el Guerrero y el Extraño; que podía tomar a la Doncella, la Madre o la Vieja cuando quisiera; y mantenía al Herrero en tierra firme. Sus sacerdotes son los "Hombre Ahogados", que se visten y arman con objetos del mismo océano, y se consagran al Dios Ahogado con nuestro rito más sagrado: El Ahogamiento, y piden a su Dios renacer como él, más duros y más fuertes. Los Hijos del Hierro no temen a las batallas más sangrientas o a las olas mas bravas, por que el Dios Ahogado nos enseño hace mucho que lo que está muerto no puede morir. Cuando un Hijo del Hierro se ahoga en el océano decimos que nuestro Dios necesitaba a un guerrero fuerte, y que ahora se alimenta de festines en las estancias acuosas del Dios Ahogado, y es atendido por sirenas.

Pero incluso en la muerte un Hijo del Hierro sigue siendo un guerrero. Luchamos contra el Dios de la Tormenta, que tiene un castillo en las nubes, y envía vientos fuertes para hacer que nuestros barcos se pierda o naufraguen. Se dice que mi legendario ancestro el Rey Gris plantó guerra contra el dios de la tormenta durante miles de años. Y con la bendición del dios ahogado mató a Nagga, el gran dragón marino, le robo su fuego y uso sus huesos para construir un gran salón. Una vez que murió, el Dios de la Tormenta intento borrar todo rastro de esta gran proeza, pero sus canciones siguen sonando en nuestros salones hasta hoy. Fue el Dios de la Tormenta el que llevó a los Ándalos hasta las Islas del hierro. Para rendirnos y renegar de nuestra fe. Es cierto que conquistaron las Islas y mataron a nuestro rey, pero con el tiempo cambiaron sus septos por la costa y a sus gordos septones por los Hombres Ahogados. Los ándalos vinieron como conquistadores, pero al final, se convirtieron.

Cuando Aegon llegó demandando fidelidad , el rey Harren  Hoare, Harren el Negro, dominaba las tierras al este del tridente. Otros reyes como Torrhen Stark podrían arrodillarse, pero Harren era un Hijo del Hierro, y un Hijo del Hierro debía ser derrotado. Había construido Harrenhall, el castillo más fuerte de Poniente , y tenía un inmenso ejercito para defenderlo. pero Aegon no pensaba en el asedio... montó en su dragón y quemó la torre donde se encontraba Harren con sus hijos, y con ellos murieron las viejas costumbres. por el atrevimiento de Harren, Aegon forzó a los Hijos del Hierro a retirarse a sus islas, y entregó las Tierras de los Ríos a la casa Tully. Pero permitió que los hijos del hierro eligieran su nuevo líder.

La casa Greyjoy era una de las más importantes de las Islas del Hierro. Nuestro linaje se extiende hasta la Edad de los Héroes y nuestro legendario Rey Gris, Rey de la Sal y la Roca que no sólo gobernaba las Islas del Hierro, sino también el mismísimo mar; que tomo a una sirena por esposa y se enfrento al Dios de la Tormenta. Ésta historia permitió que nuestro ancestro, Vickon Greyjoy, se convirtiera en la mejor elección para liderar a los Hijos del Hierro tras la conquista de Aegon. Hace más de 300 años que la casa Greyjoy gobierna sobre las islas del Hierro. Se nos conoce como "Señores de las Islas del Hierro", "Reyes de la Sal y la Piedra", "Hijos del Viento Marino" y "Señores de Pyke". Desde sus gargantas nuestra gente sigue recitando "lo que está muerto, no puede morir" Aunque las antiguas costumbres hayan muerto. Los Hijos del Hierro pertenecemos al océano, así nos hizo nuestro Dios, y nos entregamos a él como nuestro Dios nos enseñó. No tememos a los vientos del Dios de la Tormenta y sus olas, pero tu deberías, ya que ellas nos envían hacia ti.
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Jarl Chedrak

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